Relatos bíblicos contados de forma sencilla y divertida para niños, que enseñan las grandes obras de Dios y valores cristianos a través de personajes y aventuras de la Biblia.
Aprende historias de la Biblia de forma sencilla y clara
David era un joven pastor que cuidaba las ovejas de su padre con mucha dedicación. Aunque era pequeño, tenía un gran amor y confianza en Dios. Un día, el pueblo de Israel estaba asustado porque un gigante llamado Goliat los desafiaba cada día. Nadie se atrevía a enfrentarlo porque era muy grande y fuerte. David escuchó esto y decidió confiar en Dios en lugar de tener miedo. Tomó su honda, escogió cinco piedras del río y se acercó al gigante. Con valentía y fe en Dios, lanzó una sola piedra que derribó a Goliat. Así, David aprendió que la victoria viene de confiar en Dios.
En los tiempos antiguos, la tierra estaba llena de maldad y desobediencia. Sin embargo, Noé era un hombre que amaba y obedecía a Dios. Dios decidió enviar un gran diluvio, pero salvó a Noé y su familia. Le pidió construir un gran arca donde entrarían animales de cada especie. Noé obedeció aunque la gente se burlaba mientras construía el arca. Cuando llegó la lluvia, duró muchos días y la tierra se cubrió de agua. Pero Noé y su familia estaban seguros dentro del arca, protegidos por Dios. Al final, Dios envió un arco iris como promesa de nunca más destruir la tierra con agua.
El pueblo de Israel había salido de Egipto, pero llegó frente al Mar Rojo sin salida. Detrás venía el ejército del faraón y todos tenían miedo. Moisés confió en Dios, aunque parecía imposible escapar. Dios le dijo que levantara su vara sobre el mar. Cuando Moisés obedeció, el mar se abrió en dos y apareció un camino seco. El pueblo cruzó sin peligro mientras las aguas se mantenían a los lados. Cuando terminaron de cruzar, el mar volvió a su lugar y fueron salvados por Dios.
Dios llamó a Abraham para dejar su tierra y confiar en Él. Le prometió que sería padre de muchas naciones. Abraham obedeció aunque no sabía a dónde iba. Dios lo guió paso a paso y cumplió su promesa. Abraham aprendió que confiar en Dios trae grandes bendiciones.
José era un joven que tenía sueños especiales de parte de Dios. Sus hermanos lo vendieron como esclavo por envidia. Aunque sufrió mucho, Dios estaba con José en todo momento. Más adelante, José llegó a ser gobernador de Egipto. Dios usó su vida para salvar a muchas personas del hambre.
Dios llamó a Jonás para predicar en una ciudad llamada Nínive. Jonás intentó huir, pero una gran tormenta lo alcanzó. Fue lanzado al mar y un gran pez lo tragó. Dentro del pez, Jonás oró a Dios con todo su corazón. Después de tres días, el pez lo dejó en tierra firme. Jonás obedeció a Dios y predicó al pueblo.
María recibió la visita del ángel Gabriel que le anunció el nacimiento de Jesús. José y María viajaron a Belén donde no encontraron lugar en la posada. Jesús nació en un humilde pesebre rodeado de animales. Ángeles anunciaron la buena noticia a los pastores. Este fue el inicio del gran plan de salvación de Dios.
Muchas personas llevaban niños para ver a Jesús. Algunos discípulos querían alejarlos. Pero Jesús dijo: “Dejen que los niños vengan a mí”. Él los abrazó y los bendijo con amor. Jesús enseñó que el Reino de Dios pertenece a los niños como ellos.