LA ANSIEDAD, MAL ALIADA
1 de noviembre de 2026
Salmo 119:28
✨ Reflexión
“Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.”
Desconocemos cuál era exactamente la causa de la ansiedad del salmista, pero sabemos algo: la Palabra de Dios era quien lo sustentaba.
La ansiedad se ha convertido en un mal de nuestros días. A veces queremos anticiparnos a las cosas, olvidándonos de que hay una gran bendición en vivir un día a la vez.
Nos ocupamos y preocupamos por días y situaciones que ni siquiera han sucedido y que quizás aún no han llegado. No comas ansias antes de tiempo. Lo que vendrá, vendrá, y lo que sucederá, sucederá.
Hay situaciones que tú y yo, por mucho que oremos, no podemos evitar. Sin embargo, orar ciertamente nos ayudará a enfrentarlas de la mejor manera.
Son muchas las situaciones que pueden desencadenar ansiedad: perder un avión, presentar un examen, enfrentar una dificultad o recibir una noticia inesperada. Muchas veces no podemos controlar los pensamientos que llegan a nuestra mente, pero sí podemos apoyarnos en la Palabra de Dios y permitir que Su Espíritu Santo nos guíe a toda verdad.
No permitas que la ansiedad robe lo mejor de ti ni lo mejor de tus días.
🙏 Oración
Señor, pongo delante de Ti todas mis preocupaciones y temores. Ayúdame a vivir un día a la vez y a confiar en que Tú tienes el control. Cuando la ansiedad quiera dominar mis pensamientos, recuérdame Tus promesas y dame Tu paz. En el nombre de Jesús. Amén.